Por Chione India
Puestos a
filosofar en alguna ocasión nos hemos preguntado ¿de que sirve un
paraguas una vez que ha escampado?.
Solo nos sirve de engorro y no les quiero
contar todo aquello que se piensa si encima vienes cargado de paquetes.
Lo mal que nos sienta dejárnoslo olvidado en
cualquier rincón insospechado de una cafetería o tienda .Hacemos un test a la
imaginación y una vez recordado el sitio del olvido volvemos como el criminal
al lugar del suceso ,pues si regresas a casa sin él oirás cosas tales
como..."Es el tercer paraguas que pierdes .Es el ultimo que te compro la
próxima vez vuelves a casa en taxi ,por lo menos
seguro que me sale más barato."
Un paraguas es un sujeto tan callado y tan sumiso
que no protesta siquiera si le das un cacharrazo, se te queda observando todo
enjuto en su luto acordado (ya que dicen que el color negro es el menos sucio).
Se podría erigir un monumento al inventor del
paraguas que bien ,y sin tomar el pelo a nadie podía haber sido Monseur Parague
,porque ...ha saber quien fue su verdadero descubridor.
Quizás en los albores de la tierra , cuando el Homo Sapiens aún no existía sobre ella , un antepasado suyo se dedicase a pensar , mucho o poco , no entramos en ello, en las cosas de la vida , o que vida le daban ciertas cosas, y seguramente que en esto estaba cuando observó que unas amenazantes nubes muy negras venían por el horizonte.
Pocos minutos después llovía torrencialmente , mientras que nuestro hombre se mojaba ( elemental) . Así que con decisión resolvió el problema , cogió unas hojas del primer árbol que pilló, que por suerte era una palmera ,y se tapó con ellas.
Por supuesto al
evolucionar dicho mico el paraguas evolucionaría con él .Sombrillas parasoles
,quitasoles ,¡cuantas cosas se han inventado para esquivar tanto los rayos del
sol ,como las gotas de la lluvia!.
Debo decirles ,en honor a la verdad ,que un
paraguas sirve para muchas otras cosas una vez que lo hayamos cerrado .¿Cuantas
veces nos ha ayudado a alcanzar la acera para evitar un inmenso charco de agua
,negro y sucio?.
Lo pensamos ,medimos la distancia ,¿llegaré
no llegaré? ,¿me dará o no me dará? .Nos decidimos y como buenos atletas
compitiendo en salto con pértiga apoyamos el paraguas a la orilla de la acera
,pegamos un buen salto evitando el agua sucia que el pantalón o las medias
quiere mojarnos .Cuando al final conseguimos llegar a la calzada sanos y salvos
,un coche por nuestra derecha como si de un morlaco se tratase ,negro zaino
,bien provisto de defensas consigue darnos alcance .Le vemos acercarse a
nosotros ,nos da un pase de pecho que no lo mejora el Jesulín ni Ponce.
Sin comerlo ni beberlo , aquel charco traidor
se dirige a nuestra faz a las piernas y a los zapatos. Después de unos segundos
dirigimos nuestras miradas al cielo ,ha sido tan rápido el lance que no
encontramos ningún improperio adecuado .
Otra vez recogemos el paraguas que en el
suelo se ha quedado ,espectador mudo
impasible, negro de luto riguroso asistiendo a nuestro pesar con un duelo muy
oscuro.
Hace mohín de caerse ,más le volvemos a coger
.Y andando paraguas y hombre ,calle arriba y calle abajo ,caminamos los dos
juntos como si fuésemos almas gemelas que desde hace tiempo no se habían
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