EL CUERVO Y HERMES



Esta historia no es de hoy, es de hace muchos años, casi tantos, como, años tiene la tierra.


En aquel entonces vivía un córvido, al que la mala suerte, le había preparado una jugarreta… quedarse aprisionado, en un cepo puesto por un cazador, destinado a otros animales, eso sí que es mala pata.

Nuestro amigo el cuervo, era incapaz de poder liberarse, así que se dirigió a Apolo, con estas palabras- Si me salvas la vida, me comprometo a quemar un poco de incienso, en tu honor. -

Como las palabras se las lleva el viento, y este viento producido por las alas del cuervo, era más fuerte que la promesa a Apolo, esta se quedó en agua de borrajas.

Apenas pasados unos días, otra vez, el destino hizo que se volviese a caer en un nuevo cepo.

De sobra sabía el negro cuervo, que no podía pedir auxilio al dios Apolo, pues no había cumplido con la promesa que le había dado. Así que pensó en otro dios para que le echase una mano. Esta vez fue Hermes, el destinatario de su queja, al que también prometió un sacrificio, si le sacaba del apuro.  Y parece ser que Hermes oyó los lamentos del córvido.

Tras sopesarlo un buen rato exclamó:   - ¿Cómo puedes pretender que crea en tu palabra cuervo embustero? Puesto que, si no fuiste capaz de hacer algo tan sencillo como quemar incienso en honor de Apolo, ¿por qué ahora piensas que vas a conseguir con un pacto mucho mayor que me apiade de ti?

Recabada información en: