DAMAS ASESINAS REMEDIOS SÁNCHEZ



Remedios Sánchez nace un 22 de julio de 1957, en Cristovo de Dormeá, un pueblito de la provincia de la Coruña. Fue la única chica de 11 hermanos, con una situación de pobreza en la familia, que la obligó a emigrar a Barcelona cuando tenía 16 años

Remedios o Reme como normalmente se le conocía, trabajaba como cocinera en un bar de la calle Balmes situado en las proximidades de una comisaría de Policía y era madre de dos chicos gemelos de 23 años

Se separó de su marido por problemas derivados de su desmedida afición la juego. Su última relación sentimental, Rafael un taxista, también pasó por el infierno de Remedios, terminándose de abandonar por el mismo motivo. Se dice que esa separación la llevó a beber y a tomar tranquilizantes

Remedios tenía dos caras, la amable cuyo nombre era Mari y la de asesina La Reme que cuando fue detenida por los Mossos d´Esquadra, se negó a declarar y tampoco lo hizo ante el titular de Juzgado de Instrucción número 16 de Barcelona.
Aunque de nada le sirvió pues los indicios recabados por los investigadores permitieron acusarla y el juez decretó su prisión provisional en julio de 2006.

La manera de actuar tiene similitud con la empleada por Encarnación Jiménez Moreno: golpes y estrangulaba a sus víctimas con lo que tuviese a mano.
Una de las personas que la conocieron dice de ella “Parecía una buena mujer, sencilla, de pueblo. Iba algo desarreglada y toda vestida de negro. Mi amiga y yo éramos muy confiadas. Cuando me enteré, me temblaron las piernas. Menos mal que no la dejé entrar de nuevo en casa cuando lo intentó”

Entre sus víctimas se encontraba Pepita. Dicen que por la caridad entra la peste, y así se cumplió. Parece ser que Mari se acercó a dos mujeres una se llamaba Pepita y otra Dolores, a las cuales les dijo que no se encontraba bien.

Dolores la invitó a subir a su casa y darle una manzanilla y como tenía comida de sobra, la supuesta Mari se quedo a comer. Casi a punto de terminar apareció Pepita. Al final Mari y Pepita congeniaron tan bien, que la primera les pidió las señas de donde vivía para visitarla algún día.

 Todo parecía ir con normalidad hasta que la hermana muerte disfrazada de Mari se presentó en la vivienda de Pepita un 10 de junio. del 2011. Aquel fallecimiento quedó reflejado en los rotativos, de una manera un tanto escueta “Una anciana es hallada muerta con signos de violencia “

Apenas pasada una semana, una mujer, extraña para Rosa Rodríguez, le pide una tirita. Una vez en la casa, la patea y le agarra del cuello hasta que perdió el conocimiento.

Y así una tras otra con nombres y apellidos fueron las víctimas, entre 70 y 96 años que sufrieron la violencia de Remedios alias Mari, cuando ellas se portaron como buenas samaritanas.

Desde la policía se convoca a la prensa para hacer un llamamiento a las mujeres mayores de la ciudad condal- No dejar entrar en casa a desconocidas, hasta que la asesina fuese atrapada-

Dolores la amiga de Pepita, puso a los agentes sobre la pista de Mari. Al lado del cajero de una Sucursal de Caja Duero, la videocámara de seguridad grabó a ambas mujeres el día que se conocieron, por lo menos algo tenían.
Otra cámara, la del metro grabó a la misma persona después de otro asalto, en la cara llevaba un hematoma producido por un puñetazo que el marido de asaltada le propinó.

Capturada

Lo cierto es que fue de casualidad, ya sabían que la tal Mari era una asesina en 
serie, claro, pero debían de, localizarla. Una pista surgió a través de lo que robaba: joyas y dinero. Posiblemente lo invirtiese en jugar, así que investigaron en bingos y billares cercanos a la zona donde se había producido los asaltos. ¡Por fin! Dieron con alguien que encajaba con la perseguida:  Remedios Sánchez sin antecedentes penales.

Algo volvió a aparecer como una pared con la que chocó la policía: el DNI ponía una dirección, pero en ella no vivía. Tras una cuidadosa investigación, sus pasos los llevaron hasta el bar Cebreiro, pero Remedios se había volatilizado.
Gracias a las señales emitidas por su móvil consiguieron localizar por donde se movía. Mas de 200 policías fueron movilizados, seguro que Remedios había salido a cazar otra víctima.

El comisario jefe de los Mossos d´ Esquadra Jose Luis Trapero y un compañero, entraron a un bingo de la calle de Provenza para mirar “por si acaso”, aunque ambos pensarían que iban a tener tanta suerte. Y la tuvieron observaron como Remedios introducía convulsivamente una monedas en la máquina

Reme no se opuso a acompañarlos después de que dijese que no entendía lo que los policías le decían, pues en su bolso apareció una agenda con la dirección de Pepita, y en su domicilio todo o parte, lo que no se había gastado, robado a sus víctimas.

Viendo que el cerco se estrechaba, gritaba pidiendo explicaciones, mientras sufría varios ataques de nervios. Terminó por no decir nada más, solo repetía que era un error.
Incluso le dijo a su abogado, que la asesina era una tal Mari, a la que había alquilado una habitación en su casa y que desapareció dejándose las joyas y un dinero.

La Audiencia de Barcelona le condenó a 144 años, cinco meses y 29 días de prisión. A indemnizar con 442.130 euros a los familiares de las victimas que sobrevivieron.
Nunca se ha podido averiguar cual fue lo que le hizo pasar de una vida normal a estrangular y robas a personas ancianas e indefensas
Recogida información en :  

Labitacoradelmiedo.wordpress.com
https://i1.wp.com/www.elpais.com/recorte/20030720elpepinac_5/XXLCO/Ies/Encarnacion_Jimenez_Moreno.jpg