LA COCINA CASTIZA EN VARIOS SIGLOS




Ante todo, debemos decirles lo que significa casticismo (castiza – castizo). Que es el conjunto de características de identidad cultural que se generaron en la capital de España en el siglo XVIII originando un modelo de carácter no cosmopolita.
Patrón determinado en los últimos años de dicho siglo, y que se manifiesta en la vestimenta, usos y costumbres de los madrileños, en especial en las clases obreras y el folclore local, comentado por la literatura del siglo XIX

Hecha esta salvedad, va a ser la comida madrileña, nuestro objetivo, a través, de años o siglos, de los más añejos, como era y que se yantaba
Por ejemplo, ya en el siglo XVI, la aparición de   recientes platos, les llevaba a aprovechar todo aquello apto de ser comestible. Añadir numerosos ingredientes a una base de caldo, que se convirtió en la olla podrida.

Bodegones de puntapié, ósea se (tienda ambulante donde se venden cosas de comer)., tabernas, mesones o alojerias (tiendas en donde se fabricaba y vendía la aloja, bebida refrescante compuesta por agua con nieve, miel, aromatizada con especias finas, como la canela y muy anterior a la horchata)

A estos establecimientos eran a donde acudían, madrileños y forasteros, los cuales llegaban a la villa y corte, con la intención de matar el gusanillo y calmar la sed.

A la olla podrida( que tomaba su nombre del recipiente en el que se hacía y que era un cocido a base de carne y verduras , le seguirían el manjar blanco( hecho con gallina, harina de arroz, agua de rosas, leche y azúcar) los torreznos, el salpicón de vaca( una mezcla de tocino de vaca y magro cocidos, ambos revueltos y bien picado, mezclados con cebollas en rodajas, todo ello aliñado con aceite, plato de las familias con poco poder adquisitivo 

Conocemos de Lope de Vega Lope Carpio, uno de los poetas y dramaturgos más importantes del Siglo de Oro español, lo que este, desayunaba,
torreznos asados, nada que ver con los desayunos de las clases populares, a base de aguardiente, despachado por vendedores ambulantes al amanecer, y el denominado ‘lectuario’ (una confitura de naranja sumergida en miel)
En las comidas se escogía la carne, sobre todo vaca y cordero y en menor medida el cerdo, curiosidad curiosa, ya que de este se consumirá mucho el tocino, el chorizo o la morcilla, también estaba la volatería, los huevos, las verduras, los caldos, las alcachofas, las habas con jaretes de tocino o la berenjena, alimento introducido por los árabes.

Era tal el consumo de carne, que se consiguió del papa, una bula especial para comer carne durante la Cuaresma. La olla al mediodía, el salpicón a las más noches .


Los sábados    duelos y quebrantos, los viernes lentejas

Algún palomino de añadidura los domingos en los que se consumían las tres partes de su hacienda”.


Los pobres llenaban el estómago a base de sopa boba o gallofa, guiso que se preparaba en los conventos y que se elaboraba a partir de col y tocino rancio.

Las frutas de temporada: uvas, higos, melones, granadas, los quesos y las aceitunas, entre otros., constituyeron los postres

En tabernas se ofrecían principalmente platos de casquería como callos, lengua de carnero o sesos
Hacia 1600 había en Madrid unas 390 tabernas a las que acudían los madrileños y forasteros a tomarse unos vinitos.

Los vinos que no falten, así como tampoco: refrescos como

 agua de canela, de limón y naranja, un vino endulzado y especiado, que se consumía como bebida de placer y como bebida reconfortante.
No estaría de más, hacer una referencia a los métodos de conservación de alimentos, que eran, más escasos, reduciéndose al control mediante su inmersión en sal: las salazones.
 Las legumbres al no poderse hacer con ellas pan, habitualmente se molían en forma de harina y se disolvían en potajes. La mayoría de la población comía gachas (harina toscamente molida y remojada), antes de la llegada de los moriscos, igual que en el periodo romano.

Los árabes nos trajeron el gusto por los escabeches. Con ellos, nuevos elementos para nuestras comidas: naranjas, las alcachofas, las almendras y especias como el azafrán, la alcaravea, las alcaparras.
Y algo muy importante, ciertos métodos de cultivo hicieron que se establecieran el aprovechamiento del agua, un ejemplo es el Tribunal de Aguas existente en la actualidad.
En Madrid, como en otras partes de aquella España, se cocinaba con las grasas que desprendían los corderos detrás de sus colas, después, el aceite de oliva sería el más utilizado 

Las técnicas de pesca árabes lograron tener un fuerte arraigo en la península, empleaban redes de pescar denominadas jábegas, las almadrabas (mandra significa establo), todas ellas técnicas que continúan empleándose hoy en día en las costas mediterráneas.

Dentro de las preparaciones cárnicas se encuentran las albóndigas (elaboradas de carne de cordero, o de pescado). El pan que elaboraban procedía de una masa cocida dos veces (el lunes y el viernes) y su aspecto era seco, se guardaba en jarras y posteriormente se humedecía con agua o aceite

El descanso del sabbat no permite cocinar los sábados (desde el atardecer del viernes hasta el sábado) y esta restricción crea ciertas formas de conservar los alimentos y cocinar propias de la religión (un ejemplo era la adafina) que era  un

 cocido de garbanzos elaborado con carne de cordero. un plato muy popular entre los judíos sefarditas debido a que por tradición se elabora en una olla de barro durante la noche del viernes y se come durante el Shabat
En algunas zonas de Castilla la Vieja quedó costumbre los sábados del denominado día de grosura, siendo el viernes día de abstinencia de carne, el sábado se comían despojos.

1492, con el descubrimiento de América, se abre una puerta para la entrada de nuevos ingredientes como la patata, el tomate, el pimiento (y el pimentón), así como el cacao o la vainilla.
El chocolate, que los aztecas consumían, amargo, directamente del cacao y a veces mezclado con harina de maíz, los españoles lo mezclan con azúcar, convirtiéndose en un popular alimento entre las clases más favorecidas, tanto como desayuno como de merienda

Otro hecho, la manera de tomar asiento en la mesa, no nos referimos al hecho de sentase en la silla, cambia con la aparición de: tenedor, cuchara y cuchillo. Se llega incluso al refinamiento de emplear diferentes cuchillos dependiendo del alimento.
Y un bum estaba por llegar en el año 1607. Un comerciante vende nieve de forma exclusiva construyendo en Madrid, unos depósitos subterráneos para almacenarla y poder ofrecer helados a la corte.

¿Y de dónde venía dicha nieve? Transportada mediante yeguas desde la sierra del Guadarrama, haciéndose muy popular en la Corte, para la preparación, no solo de helados, sino de los más variados refrescos (zarzaparrilla, agua de cebada, limón granizado)

Casi un incidente diplomático por causa de la comida

Reinaba por aquellos entonces el rey Felipe V, monarca con la que entraría en España la dinastía borbónica. Pues bien. Se estaba realizando una recepción en honor a la futura reina de España, la italiana María Luisa Gabriela de Saboya.
De mutuo acuerdo, y como símbolo de cordialidad entre Francia y España, se dispuso de forma alternada platos franceses y españoles; pero la futura reina de España, que descocía el acuerdo, se limitó a comer los españoles, lo que motivó un incidente diplomático entre ambos países. Los reyes Carlos III y Carlos IV modificaron la etiqueta española haciéndola menos rígida para estar más cerca del pueblo.
https://www.eladerezo.com/wp-content/uploads/2018/02/albondigas-600x374.jpgRecogida información en :


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